jueves, 16 de septiembre de 2021

NED STARK. JUEGO DE TRONOS


Uno de los aspectos clave en el mundo de George R. R. Martin es la idea de que nadie está a salvo; eso queda de manifiesto continuamente. Es un mundo peligroso, y, si bien hay héroes, no son sobrehumanos. Cometen errores, sangran y morirán; bien es cierto que unos antes que otros. 

La muerte de Lord Eddard «Ned» Stark fue la señal de que no iba a ser una serie al uso. Los personajes que parecen ser los protagonistas pueden morir mucho antes del final de la serie, al menos en el caso de Ned.

Martin sabe pillar desprevenido al lector porque conoce las expectativas que tiene acerca de los héroes y lo descoloca; por ejemplo, anuncia un intento de liberar a Stark de los Lannister si admite que ha traicionado al trono. Eso va contra todo lo que representa ese hombre honorable, pero le permitiría proteger a sus hijos. Parece un castigo adecuado: herir al protagonista, pero no matarlo. La expectativa del lector es que Stark se irá a casa herido en su orgullo, pero que más adelante volverá para repararlo vengándose de los Lannister. Pero las cosas no van a ir así.

El personaje, que protagonizaba la campaña publicitaria, muere decapitado ante una multitud que vocifera. Es una escena llena de acción y recuerda la muerte de Janet Leigh en Psicosis. Por aquel entonces Leigh era una gran estrella y toda la película se construyó a partir de su personaje, que escapaba de una pequeña ciudad con dinero robado; sin embargo, no es más que una víctima más de Norman Bates, y eso hace que el espectador se dé cuenta de que la película empieza de verdad cuando la matan. En Juego de Tronos sucede lo mismo: toda la serie arranca en el momento en que muere Ned. De pronto, las casas van a la guerra unas contra otras, un murmullo de insatisfacción recorre los Siete Reinos y hay unas cuantas personas que intentan hacerse con el Trono de Hierro.

Tras emitirse el capítulo en el que muere Ned, el sitio web winteriscoming.net escribió: 

«Casi todos sabíamos que era inminente, pero saberlo no hacía más llevadera la muerte de Ned. Para los fans de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, era el momento crucial. Para cualquiera que tuviera el libro en las manos, la muerte de Eddard Stark fue un aviso: daba igual a qué estuvieras acostumbrado, daba igual lo que hubiera sucedido antes, daba igual lo familiarizado que estuvieras con los tropos y las tradiciones de la literatura fantástica; saltabas de la silla con los ojos como platos. Se te había metido el miedo en el cuerpo; si aquel tipo podía morir...»

El productor ejecutivo Weiss comentó: «Que muera Ned es como contar una fea verdad sobre el precio del honor y de la ética en un mundo en el que no todos tienen los mismos valores que tú. No es un mensaje redentor simplista de que sacrificarse uno mismo salva a todos. Ocurre a menudo que al final el sacrificio es inútil.»

No obstante, si bien la historia escrita en el libro es esa, otra cosa es que una serie de televisión contrate a una gran estrella, haga toda la promoción basándose en esa estrella y luego la mate antes de acabar la primera temporada. Pero HBO no es como la mayoría de las cadenas de televisión y, aunque Weiss y Benioff mantuvieron cientos, si es que no miles, de reuniones con sus jefes sobre cómo adaptar la serie, nunca se quejó nadie de que Ned Stark muriera tan pronto.

El personaje lo interpretó Sean Bean, que ya era una gran estrella gracias a su papel en las películas de El Señor de los Anillos y Juegos de patriotas, y como el villano que en 1995 se enfrentaba a Bond en GoldenEye. Pese a que su carrera se había forjado interpretando, sobre todo, a malvados, Bean alcanzó la fama como el inconformista fusilero de las guerras napoleónicas Richard Sharpe en Sharpe, una serie británica que tuvo mucho éxito. El descarado oficial les robó el corazón a las espectadoras y, al mismo tiempo, los espectadores quedaban impresionados por su temeridad; así que quién mejor para interpretar al noble lord en Juego de Tronos.

En 2009, Martin anunció en su blog: 

«Para los fans de las películas, Sean Bean no necesita ninguna presentación. Quiero decir que fue Boromir (en El Señor de los Anillos) y fue Sharpe, ¡nada menos!, y está magnífico en ambos papeles y en otros cien personajes más aparte de esos. No puedo imaginar un Ned mejor. El acuerdo no fue fácil de conseguir, así que ya llevo un mes con los dedos cruzados (¡y hay que ver lo que cuesta teclear así!), pero ahora sí, está hecho, y estoy muy contento.»

Refiriéndose al asunto de interpretar otro personaje de fantasía, Bean declaró a Collider: 

«Estar encasillado es bueno, ¿verdad? Supongo que es similar a El Señor de los Anillos en la dimensión, la calidad, la magia y el peligro. Da la casualidad de que me lo paso bien interpretando papeles en los que hay que montar a caballo, blandir la espada, combatir, llevar pelucas y dejarse crecer la barba, aunque no me gusta nada empezar el día así, cuando se tarda alrededor de tres horas en dejarte listo. Tengo afinidad con esa clase de papeles. Creo que lo bueno de Juego de Tronos es la amplitud que ofrece. El Señor de los Anillos eran tres películas: investigaron a fondo y el libro quedó muy bien reflejado en la pantalla. Pero, con lo que ha creado George, se trata de un mundo muy distinto. Va mucho más lejos y durante mucho más tiempo, y hay muchos más giros y complicaciones, pero decididamente me gusta este género.»

La primera vez que habló con David y Dan estaba encantado: 

«Leí el libro y lo encontré muy emocionante, muy peligroso, muy exuberante, muy electrizante y muy sexy. Es muy halagador que me escogieran para interpretar este papel.» 

La noticia de que le habían adjudicado el papel fue recibida con una aprobación casi universal. Él dijo: 

«La verdad es que no estoy familiarizado con los ordenadores, los blogs y todo ese tipo de cosas, pero he oído cosas fantásticas, así que debe de ser positivo. Parecen pensar que soy una buena elección para el papel y yo me siento satisfecho por ello.»

Sobre su muerte, Sean Bean opinaba: 

«Me parece que es heroica. No es que me liquiden sin más y nadie se dé cuenta. Se entera mucha gente; es una buena muerte. Lo cierto es que sube el listón, que ya era alto, de HBO muy arriba. Fue una decisión muy valiente encajar esa muerte para empezar, con una producción a tan gran escala, y en esa atrevida estructura narrativa. Es lo bueno que tiene Martin: está dispuesto a matar a los principales personajes. No tienes la impresión de que el bueno va a perdurar, como James Bond.»

No obstante, el actor admitió: 

«Es un personaje tan principal a lo largo de toda la acción que no acabas de entender qué está pasando. Claro que antes ya lo habían traicionado una y otra vez, pero no se te ocurre que se pueda llegar a eso. Incluso la cara que pone antes de que suceda es de decir: “pero habíamos hecho un trato”. Es un final bastante horrendo y encima con sus hijos viéndolo. [...] Estábamos en Malta en el centro de una gran plaza; una piazza con cientos y cientos de personas encima de una gran plataforma elevada. Yo estoy pronunciando mi último discurso; tengo las manos atadas a la espalda. Más o menos digo que he traicionado al reino y he sido traidor para salvar a mis hijos. Es el tipo de gesto que te conmueve de verdad.»



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